El auge del Big Data y la proliferación de la nube como entorno para la gestión de información corporativa han supuesto un antes y un después, pero al mismo tiempo están acentuando una tendencia más que preocupante: el crecimiento exponencial en los volúmenes de datos. En este contexto, el almacenamiento, la gestión y la protección de los datos se han convertido en un apartado crítico, a fin de contener costes y mantener, al mismo tiempo, la agilidad empresarial.

Independientemente de las múltiples fuentes de datos que se deben considerar en el mundo del Big Data, la seguridad va a ser, con toda probabilidad, un aspecto clave a tener en cuenta, ya que su evolución afectará drásticamente la gestión de los datos y representará un verdadero tsunami para los presupuestos de TI. En España, más del 60% de las empresas aumentará su inversión en protección de datos este año, según un reciente estudio de la consultora Hiscox Group.

Para hacernos una idea de lo que esto significa es necesario analizar dos tendencias básicas:

  • De un lado, un drástico incremento en los niveles de sofisticación de los ciberataques.
  • De otro, requisitos regulatorios cada vez más estrictos a nivel mundial.

Para estar en condiciones de luchar contra estos ataques cada vez más sofisticados, las organizaciones van a tener que adoptar nuevas herramientas de seguridad, basadas en modelos Big Data, ya que los ataques llegarán a ser tan sofisticados que se necesitarán muchos más datos para identificarlos. Si pensamos en el número de incidentes de seguridad que será necesario recolectar, analizar, correlacionar, para luchar solo contra uno de estos ciberataques, estamos hablando de pasar de terabytes a petabytes como orden de medida estándar. Y esto tendrá un impacto decisivo en el campo del almacenamiento y la protección de datos corporativos.

En resumen, la economía del almacenamiento tendrá que ser replanteada. Porque, si se utilizan tecnologías ineficientes de Big Data que, por ejemplo, requieren almacenar los datos varias veces en cada sitio, el negocio se ralentizará. Va a ser necesario adoptar nuevos enfoques, como la desagregación, para construir una arquitectura inteligente, desde el momento del diseño.

Todos estos datos van a convertirse en una parte más de una nueva infraestructura que comenzará a consumir presupuesto. Si no se construye la infraestructura de manera eficiente, el presupuesto de TI aumentará, y finalmente será ingobernable.

Combatiendo el aumento en los costes de almacenamiento a la hora de implementar cifrado de extremo a extremo

En el caso de las regulaciones sobre privacidad, la clave está en el cifrado. El cifrado de datos en la capa de almacenamiento (en reposo) siempre ha sido la estrategia de partida, ya que en este modo los arrays pueden encriptar los datos de manera instantánea y sin ninguna penalización en el rendimiento. Sin embargo, el hecho es que la superficie de ataque es ahora mucho más amplia que un mero ataque contra el almacenamiento y cifrado de los datos, ya que esta capa no puede proteger los datos en vuelo. Por tanto, el cifrado debe aplicarse más arriba, para proteger la información en todas las capas, incluso en tránsito por la red (así lo dice, por ejemplo, el artículo 34 del RGPD).

Esto sera también un condicionante clave para el futuro, porque puede representar un problema a la hora de enfrentar la realidad del almacenamiento moderno. El uso de arrays all-flash, aclamado durante tiempo como el futuro para los centros de datos, ha chocado frontalmente con la capacidad de implementar el cifrado de extremo a extremo (E2EE), ya que esta tecnología no es capaz de aportar una buena relación costo-eficacia. Si, como resultado del cifrado la relación en la reducción de datos de una empresa se reduce de 4:1 a 1:1, el costo ya alto de los dispositivos basados únicamente en memorias flash se multiplicará por cuatro. Una propuesta simplemente insostenible para la empresa.

Desde Infinidat recomendamos una alternativa definida por software, basada sobre todo en el cálculo, y no en los media, que es más rápida que las tecnologías all-flash, ofrece una mayor disponibilidad y a un coste menor, tanto para datos cifrados como no cifrados.

Los retos de la nube: Capacity on Demand, un aliado impagable

En lo que respecta a la nube, la tendencia más prometedora (ya realidad, de hecho) son los modelos Capacity on Demand. Las organizaciones no quieren comprar nada que no necesitan, pero por otra parte, no quieren esperan cuando lo necesitan. Resultado: un conflicto entre agilidad y costes. Para resolverlo, esperan descargar en un tercero la responsabilidad del riesgo. Ahí es donde entra en escena la capacidad bajo demanda. Y esto es especialmente relevante para las empresas españolas, si tenemos en cuenta que planean incrementar sus presupuestos dedicados a la nube en torno a un 60% de media, de acuerdo con un reciente informe de Quint Wellington Redwood.

Con las soluciones de Capacity on Demand, los clientes obtienen la elasticidad de la nube, y pueden crecer según sus necesidades, pero manteniendo los datos en las instalaciones. Sin problemas de seguridad, sin necesidad de adquirir complicados conocimientos. El problema se resuelve, y se resuelve tal como ellos quieren: no quieren dejar su data center, pero quieren una experiencia como la de la nube en su data center.

Con una arquitectura multi-petabyte definida por software, eso es posible: El cliente contrata el servicio, implanta el sistema y paga por un porcentaje de capacidad; luego, puede crecer y saber exactamente cuánto le cuesta crecer. No es necesario negociar cada terabyte adicional. En el caso de Infinidat, la idea va un poco más allá, y se proporciona la solución a escala petabyte, pero sólo se carga al cliente por lo que consume. Si se hace de manera consistente, llega un momento en que se percibe una significativa reducción en el coste de propiedad.

Conclusión: la clave está en tomar la decisión adecuada

Está claro que nos encontramos ante un momento de cambio. Tanto la adopción de nuevas aplicaciones (y nuevas formas de consumirlas) como la reorganización de los centros de datos viven un momento clave. No solo porque el cambio está siendo vertiginoso, sino también porque este cambio implica tomar decisiones importantes, que afectarán a los presupuestos y de las que dependerá la huella futura de TI. Desde el punto de vista del almacenamiento y gestión de los datos, ahora es el momento de tomar esa decisión, ya que la economía del almacenamiento será un tema crítico para cualquier plan de negocios. Las opciones están ahí, y el éxito de esta nueva revolución depende de tomar el camino adecuado.