Por Alfredo Ramos Maya

La seguridad de las ciudades es uno de los problemas más críticos que afrontan las autoridades locales de nuestro país, teniendo que enfrentar, con limitados recursos de personal de Policía, Fiscalía y DIAN, una criminalidad cada vez más sofisticada en su accionar, fortalecida en sus finanzas por cuenta de la combinación de ingresos de narcotráfico, extorsión, juego ilegal, trata de personas, monopolio de la distribución de productos de consumo masivo, negociación de inmuebles, entre otras. Los delincuentes sólo buscan lucro económico.

Si bien el pie de fuerza policial es fundamental para reducir la criminalidad con una acción disuasiva basada en la continua operatividad, no se puede pensar hoy en su efectividad sin un adecuado componente tecnológico. Con ello, se complementa y potencia la acción policiva, logrando preservar la integridad de los ciudadanos y los miembros de la fuerza pública, y generando grandes ahorros económicos y tiempo en la lucha contra el delito.

Para ello, se hace inminente avanzar en la implementación de tecnología ya probada:

  1. Cámaras con reconocimiento facial: que los criminales tengan que permanecer ocultos, sin oportunidad de disfrutar de sus fortunas, se puede lograr con cámaras dotadas de esta tecnología, que debe ser ubicada en zonas de mayor tráfico de personas y centros de aglomeración tales como estadios, centros comerciales y zonas rosa. De esta manera, se ahorrarán muchos recursos para la identificación de criminales con tecnologías de alta precisión como algunas ya existentes. Si, además, se aplicara a drones o a la fuerza de Policía en lentes, tendríamos unas posibilidades superiores de impacto.
  2. Dispositivos para la identificación de armas, explosivos y drogas: la posibilidad de identificar hoy la ubicación de explosivos, armas y drogas, tanto en vehículos como en personas, se hace posible hoy gracias a nuevas tecnologías que, ubicadas estratégicamente en las ciudades, puede convertirse en una fórmula inmediata para anticiparse a la comisión de delitos de alto impacto y la incautación de una de las principales fuentes de financiación del delito en Colombia.
  3. Cámaras de monitoreo de la acción de la fuerza pública y a los ciudadanos en su interacción: Medellín ha venido avanzando en la implementación de estos dispositivos, tarea por profundizar, y que ya existen en múltiples ciudades en el mundo, y que permiten monitorear en tiempo real la efectividad de los miembros de la Policía, reduciendo drásticamente los delitos y las denuncias en contra de esta institución.
  4. Software de voz para pruebas de integridad: con un marco legal que debe empezar a discutirse, la tecnología permite hoy evitar la aplicación de las pruebas de polígrafo, lo que permite con una precisión absoluta y unos mínimos costos, determinar si una persona está diciendo o no la verdad por el tono de su voz. Permitirían un mejor reclutamiento de miembros de la fuerza pública y una gran mejora en la acción investigativa.

Aunque parezca ciencia ficción, estos avances tecnológicos ya existen mundialmente, son exitosos, y ayudarán mucho a nuestras ciudades colombianas a mejorar sus indicadores de seguridad.